Cuarentena y violencia: salir del círculo de agresión

Cuarentena y violencia: salir del círculo de agresión

Pensar en una mujer que vive con su agresor es una realidad que preocupa a chilenos, entidades gubernamentales y también a profesionales que trabajan en la salud mental. Una de ellas es Macarena Sotomayor, que es parte del equipo clínico del Centro de Salud Mental Estudiantil de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien en su consulta lleva tres años trabajando en casos de mujeres que han sido víctima de violencia. “Me parece importante aprovechar este espacio para sico educar que las mujeres que se mantienen en relaciones violentas no lo hacen porque les gusta o por decisión, sino porque justamente las relaciones violentas forman un círculo vicioso de apego del cual es muy difícil salir. En otras palabras, quedan atrapadas en una relación donde el abusador ocupa distintas estrategias de manipulación (como amenazas hacia ella y sus seres queridos, chantaje emocional, golpes, entre otros), que terminan produciendo que la relación sea asimétrica y que el abusador tenga poder por sobre la persona”, dice.

Desde ONU Mujeres ya se advertía que la cuarentena por Covid-19 podría aumentar los casos de violencia contra la mujer. Al respecto, Daniela Ulloa, sicóloga de Clínica Indisa, señala que estamos en una situación de alto estrés producto de la cuarentena y de lo que ocurre mundialmente. “Todo esto tiene un efecto sobre nosotros porque nubla la capacidad de razonar en muchas circunstancias. Entonces ante una situación de altercado es importante tomar distancia -en la medida de lo posible-, en el mismo espacio que se está conviviendo; tratar de tener contacto con amigos y familiares a través de las redes y contarles que se están viviendo violencia. Este es un buen momento para memorizar teléfonos o contactos de personas que nos pueden ayudar en una situación crítica”, dice

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Sobre ello, Raisa Parra, sicóloga y docente de Universidad Central de Chile, dice que lo más importante es que una mujer que enfrente la situación de violencia se sienta contenida y acogida por la red de apoyo. La sensación de soledad y desesperanza inhibe la toma de decisiones, afectando fuertemente la autoestima y la capacidad de autogestión. Por ello la violencia no es particularmente problema solo de la mujer sino también de todos los círculos familiares, sociales, sanitarios y comunitarios”, señala

Según datos entregados recientemente por la Subsecretaría de Prevención del Delito, desde el 1 de marzo hasta el 29 de marzo se han registrado en el país 8.128 casos por violencia intrafamiliar, siendo la región Metropolitana la que registra el mayor número de casos, con 34,5% del total. Estas cifras se van actualizando de acuerdo a los casos entregados por Carabineros, institución que recibe la mayor cantidad de denuncias por violencia intrafamiliar.

Hace un mes, el Ministerio Público dio a conocer un informe que reveló que durante marzo los delitos cometidos en contexto de violencia intrafamiliar (incluye a mujeres, ancianos, niños y cualquiera que viva en contexto familiar) bajaron, sin embargo, el delito de femicidio frustrado aumentó, subiendo de cuatro delitos en marzo de 2019 a 18 en marzo de 2020.

Por eso instituciones gubernamentales y fundaciones han puesto en marcha protocolos de acción para evitar que la situaciones de violencia terminen en femicidios. Al respecto, Carolina Plaza, Directora Nacional del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG) señala que “se ha dado continuidad a la atención de mujeres que estaban en terapia previo al comienzo de la crisis sanitaria en Chile; las casas de acogida y los centros de la mujer están funcionando, ya que fuimos nombrados por el Gobierno como ‘servicio crítico’ en esta pandemia; y nuestro fono de orientación 1455 agregó turnos extras para reforzar la primera acogida que dan los especialistas que atienden las llamadas, derivando a centros de nuestra institución cuando se requieran; una línea gratuita que atiende 24/7 y que es confidencial”, detalla.

Sobre las casas de acogida, la directora sostiene que existe un nuevo protocolo de acción y prevención para resguardar a las mujeres y sus hijos. En el caso de que una mujer deba ingresar a una casa de acogida durante este periodo, se aplica un estricto protocolo para prevenir que hayan casos de Covid-19 al interior de ellas. “Estamos trabajando en la incorporación de nuevas herramientas acorde al contexto actual. Por ejemplo, el uso de una aplicación de mensajería complementaria a la gestión del 1455. Además, reforzamos la coordinación que tenemos con las otras instituciones de la mesa CIF (Circuito Intersectorial de Femicidios), con el propósito de dar la urgencia que merecen los casos de violencia, sobre todo en el contexto de cuarentena”.

Otra de las organizaciones que ha activado sus redes de apoyo es la Fundación Honra, cuya misión desde 2012 ha sido crear conciencia social y prevenir la violencia de género y aquella que ocurre al interior de la pareja. “Desde que comenzó la cuarentena hemos recibido dos denuncias por nuestra página web. Una de ellas es la historia de un matrimonio que lleva diez años. Ella comenzó a trabajar desde la casa por la contingencia y él sale a trabajar. Ella nos cuenta que su relación se ha vuelto violenta; él la enjuicia porque se ha despreocupado de la casa y de su apariencia. Da portazos, la insulta. Y no sabe en qué terminará todo”, cuenta Ingrid Segura, directora ejecutiva de la fundación, quien actualmente está llevando a cabo una campaña de entrega de brazaletes de alerta a mujeres víctima de violencia a través de la página web de la organización.

Cómo enfrentarla

Generalmente es más sencillo reconocer violencia cuando esta tiene un efecto visible en el cuerpo, es decir, la violencia física. La OMS define la violencia contra la mujer como todo acto de violencia de género que resulte o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o sicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada. ¿Qué quiere decir esto? Se puede sufrir de violencia y no necesariamente recibir golpes físicos.

Hay formas más silenciosas de ejercer la violencia como la humillación, las conductas de control, manipulación emocional, donde el abusador deposita toda la responsabilidad en la otra persona y promueve sensaciones de culpa e insuficiencia. Cuando consideramos todos los aspectos de la violencia, es más fácil poder detectarla.

Una situación de violencia es difícil se sobrellevar. Por eso es que Macarena Sotomayor ha elaborado un instructivo de S.O.S. que comparte aquí:

  1. Tener presente el funcionamiento del ciclo de violencia: Es frecuente observar un patrón relacional a la hora de estar frente a un ciclo de violencia. Un abusador no es violento y cruel todo el tiempo, sino que en ciertas instancias puede mostrarse como alguien tranquilo, amable y comprensivo. Cuando el abusador se comporta de esta forma, es peligroso, porque puede crear un falso sentido de seguridad. Aquella sensación, lamentablemente, puede anticipar una nueva agresión, por lo que es importante entender la violencia como algo que va y viene y no algo que necesariamente se sitúa todos los días.
  2. Considerar que ciertas conductas pueden ser resultado de estar dentro de un ciclo de violencia: Una persona que está siendo víctima de violencia en pareja puede aprender estrategias de afrontamiento para sobrevivir, las que muchas veces sin querer perpetúan el quedarse dentro del círculo. Estas conductas pueden ir desde el intentar manejar las reacciones del abusador o creer que lo puedes cambiar. Otras estrategias de afrontamiento que se aprenden es la de coartarse, limitarse, restringir el contacto con tus seres queridos, cambiar tu vestimenta e incluso aprender a elegir lo que debes hablar y lo que hay que callar frente a tu agresor.
  3. No estás sola y no es tu culpa: Todas podemos salir de la cuarentena relacional, siempre que logremos pedir ayuda. Es difícil, da miedo, aparecen sensaciones de desesperanza e incluso pánico, pero se puede. Buscar ayuda es tratar de salir de ese círculo de violencia. La estrategia es no dejar intentar y recordar que hay muchas mujeres que han estado en situaciones parecidas y que con esfuerzo pudieron superarlas.
  4. Tratar de evitar pasar la cuarentena con el agresor: El escenario ideal es no pasar la cuarentena con la persona que está ejerciendo violencia, justamente por todo lo que este contexto potencia. Si existe esta posibilidad, recomienda salir de ahí.
  5. Activar redes de apoyo: Una de las herramientas que suelen ocupar los agresores para perpetuar el ciclo de violencia es aislar a la mujer. Es por eso que se debe intentar buscar la fortaleza para sostener lo contrario, es decir, poder contar con otros. Esto es fundamental porque en situación de violencia a veces se nubla la razón, y que otras personas puedan escucharte y hacerte ver otros aspectos de la realidad, permite salir de ahí.
  6. ¿A quiénes podemos considerar? En primer lugar, la familia. A veces suele suceder que hacer un llamado de ayuda es difícil, ya que el abusador se encuentra cerca, puede escuchar o su propia presencia impide tomar mayores acciones. Es por esto que se recomienda acordar con los contactos de apoyo una clave para pedir auxilio. Si por distintas eventualidades la familia no es un medio de apoyo disponible, también debe activarse como red a los amigos e incluso a los vecinos. Idealmente lo recomendable es que buscar apoyo terapéutico.
  7. Tomar en cuenta los medios comunales y gubernamentales disponibles: En paralelo al punto anterior, se puede acudir al fono 1455 de Sernameg; al 133 que es el fono Familia de Carabineros; al 6003330000 que es el fono de Fiscalía; y al 134 de la PDI. También se pueden considerar los servicios comunales y los programas de atención, protección y reparación que ofrece Sernameg.

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