La mujer y el espejo retrovizor del auto.

La mujer y el espejo retrovizor del auto.

El coronavirus ha vuelto un poco loca a las personas, especialmente a las mujeres que no soportan más el confinamiento social para evitar mas contagios, actualmente el virus ya lleva un poco mas de 6 meses entre nosotros, algo que nos ha privado de disfrutar el verano en cualquier hermosa playa de nuestro planeta.

La pandemia no ha permitido que podamos disfrutar de ésta temporada llena de calor que nos pide agua de mar hasta cuando respiramos, pero las cosas han cambiando un poco, ya que muchos países del caribe han flexibilizado la cuarentena llamándola «La nueva Normalidad» que ha permitido que principalmente las mujeres puedan salir de sus casas para disfrutar de la alberca, playa o cualquier otro lugar donde el agua sea el protagonista de la diversión.

Es por ello, que que en éste apartado de nuestra web queremos contarte una historia bastante comprometedora de una chica llamada Fedra Mendez de 22 años, quien se quedo varada en la hermosa Isla de Margarita, Venezuela desde el inicio de marzo, mes donde se agudizo la pandemia del coronavirus a nivel mundial. Mencionemos que Mendez es oriunda de Brasil, país que lamentablemente forma parte del segundo lugar de contagios del virus en todo el mundo.

Debido a que ésta chica no pudo salir de la hermosa isla de Margarita por causa del la pandemia del coronavirus, no le quedo más remedio que radicarse en el país caribeño mientras pasa la peor parte de la nueva enfermedad,  para asi poder regresar a su país de origen. Por suerte la joven de 22 años habla muy bien el español, ya que es profesora de español en su nación, pero ya basta de hablar de su vida privada, vamos a centrarnos en lo que ésta vivió el pasado 30 de mayo en una de las calles cercanas a su residencia temporal.

Ante la ola de calor que actualmente azota el caribe venezolano, la joven decidió salir en traje de baño un poco sugerente para refrescarse un poco, lo que ésta ignoro es que estaba siendo observada mientras se veía en el espejo de un vehículo estacionado en dichas calles. Mencionamos que Fedra Mendez no se había dado cuenta que en el vehículo estaba un hombre mirándola de una manera muy extraña mientras se terminaba de arreglar su traje de baño. La chica al darse cuenta, terminó aterrada y decidió llamar a una amiga para que la buscara en el lugar. Por fortuna la chica no sufrió ningún tipo de daño, pero la experiencia le sirvió para que no vuelva a cometer algo similar en la hermosa zona costera.

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